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Sala de
Prensa

11 Dic, 2020

Resistiendo al COVID, desde el corazón de la tierra

Blog

Elaborado por: Tatiana Bachiller Echeverry

Beneficiaria del Fondo Fundación WWB Colombia para la Investigación. Maestrante de Estudios interdisciplinarios del desarrollo de la Universidad del Cauca, Administradora pública. Solidaria con los procesos comunitarios, políticos y organizativos del Pueblo Indígena Misak.

Los pueblos indígenas de Colombia representan el 4,4% de la población de todo el país, según el último Censo Nacional de Población y Vivienda realizado por el DANE en el 2018. En total, se trata de 115 pueblos indígenas que se encuentran reconocidos e identificados por el Estado colombiano. Los Indígenas Misak o Guambianos son uno de ellos y ubican su lugar de origen en lo que se denomina Wampia, en el municipio de Silvia, al nororiente del departamento del Cauca.

Este lugar, que se encuentra al suroccidente del país, sobre el flanco occidental de la cordillera central, es cuna del movimiento indígena en Colombia en donde se constituyeron las organizaciones indígenas como el Movimiento de Autoridades Indígenas del Suroccidente (AISO) y el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC). El Pueblo Misak y sus Taitas y Mamas, han sido actores fundamentales en la movilización social y la reclamación de derechos de los desposeídos en Colombia. Principalmente se destacan por los lemas, “recuperar la tierra, para recuperarlo todo” y “diálogo de Autoridad a Autoridad” en cuanto a relacionarse con el gobierno nacional se refiere. No obstante, por las dinámicas del conflicto armado interno en el departamento del Cauca y en Colombia, los Misak hacen parte de los 34 pueblos indígenas o nativos en el país que mediante el Auto 004 del 2009, emitido por la Corte Constitucional, se declaran en peligro de extinción física y cultural.

Como un acto de resistencia, desde el año 2000 crearon su propio hospital, al que decidieron llamarle Mama Dominga, haciendo referencia a una mujer sabia que tras la llegada de la colonia española se negó a recoger los tributos que exigían de su pueblo e ir a entregarlos en la capital del departamento, razón por la cual fue perseguida y en respuesta, decidió abrir una montaña e internarse con sus cuyes. Prometió volver.

Precisamente, es desde las tierras de la Shura Mama Manuela, de las que en este momento se están gestando todas las ideas para contrarrestar algo, que aunque para esta generación es nuevo, para el Pueblo Misak no lo es: un virus.

Si bien ha sido poco documentado, el pueblo Misak ha resistido varias epidemias, entre ellas, la fiebre tifoidea en la década de 1950. Según la tradición oral del Pueblo Misak, se cuenta que aproximadamente murió una persona por casa: “atravesando la cordillera, llegaban sabedores con remedios de plantas envasados en guaduas, remedios que eran unos preparados para que las personas encontrarán alivio y se recuperarán”.

Con la confianza puesta en las plantas y en la sabiduría de sus mayores, el Pueblo Misak ha adelantado una labor sin precedentes, usando los conocimientos propios, valiéndose de algunos saberes básicos de transformación de plantas, semillas y frutos, en el laboratorio de la casa de plantas El Frailejón- Sierra Morena, se encuentran “cocinando” medicinas para prepararse como pueblo ante el COVID- 19.

Las Autoridades Misak en Guambía, han adelantado un plan de contingencia, que contempla siete estrategias, entre ellas, la de medicina propia y la de medicina convencional y cómo estas buscan la interlocución y articulación. Estos planes se encuentran a cargo del Taita Luis Felipe Muelas y Mama Shuna Velasco Montano 1, líderes con gran visión que han comandado el mandato de los abuelos y abuelas, taitas, tatas y mamas: salvaguardar la vida, la integridad y la dignidad, tanto del Pueblo Misak, como del territorio con los conocimientos y la sabiduría local, en una relación dialógica con otros conocimientos científicos y médicos, hasta donde sea posible.

Aunado a ellos, existe un equipo de médicos Misak, formados académicamente desde la medicina y la enfermería alopática. Este grupo hace un tejido de conocimientos para tratar de entender las dinámicas del virus, y busca lograr la difusión esta información en lengua propia Misak o namuy wam, por los canales de comunicación del Resguardo Indígena Misak de Guambía.

“Tenemos que tratar de entender, ¿por qué llegó este virus? ¿Qué hemos hecho o que no hemos hecho para que haya surgido? Este es un momento para interrogarnos sobre los aspectos de la vida humana y la vida espiritual que llevamos hasta ahora. Más allá de hacernos sentir temor por la pérdida de vidas humanas, debemos pensar, ¿qué mensaje nos trae el COVID- 19? Eso lo hemos estado pensando en el desarrollo de la ritualidad propia (…) Más que miedo y terror nos debe traer preguntas y reflexiones. Para qué le ha servido el desarrollo del capital a los países más poderosos del mundo, si no se ha apoyado la salud, entendida en todos los aspectos, incluida la relación cuerpo, tierra, agua, fuego, aire y sanación. El trabajo de procesamiento de las plantas busca prepararnos, hasta donde sea posible y hasta donde la madre nos permita para la llegada del COVID- 19 a nuestro territorio”, dice el Taita Luis Felipe Muelas.

Entre los productos que se han “cocinado” en el laboratorio El Frailejón, están los geles desinfectantes, jabón líquido misak, alcohol misak en concentraciones entre 70% y 96% grados, tinturas madre y esencias destiladas de plantas, gotas para el dolor de garganta, para la cefalea, para mantener la calma, jarabes y preparados potencializados con los que se tratan las gripas comunes, entre otros productos.

Al respecto, el Taita Jesús Manuel Fernández afirma:

“Nos han dicho y hemos cateado, que el coronavirus tiene un espíritu frío, por eso en nuestra forma de comprender el mundo, entre lo frío y lo caliente, buscamos que el espíritu de las plantas calientes prepare nuestro cuerpo y nos permita, si llegan a haber casos confirmados en el territorio, tratarlos en un diálogo con la medicina occidental y la ciencia de las plantas”.

Durante la pandemia han emergido otras figuras importantes que resaltan por su labor médica, este es el caso también de las mujeres indígenas parteras del Pueblo Misak, que son las precursoras de los saberes de las plantas; en este momento en el que el mundo y las sociedades que se consideran potencias, han temblado ante “un espíritu del mundo de lo invisible”, dicen ellas, lo que nos queda, “es volver a la raíz, volver a donde está enterrado nuestro ombligo, volver a buscar en la tierra, en el fuego, en el aire y en el agua, eso que nos puede ayudar a defender” y transitar en estos tiempos pandémicos.

Así lo expresa la partera Mama Pascuala2:

“Lo único que queda es aferrarnos a los saberes de los abuelos y abuelas, hemos resistido desde el amanecer del mundo como Misak- Misak (…) esta no ha sido el único virus que hemos tenido que enfrentar, han sido muchos y nuestra existencia, demuestra que el conocimiento nuestro ha sabido defenderse para resistir, con las plantas, los sahumerios, la alimentación preparando nuestro cuerpo por si en algún momento entra al virus a nuestro primer territorio, que es el cuerpo”.

Las mamas parteras constituyen unas de las fuentes de sabiduría más importantes en el territorio, ellas han salvaguardado el fluir de la vida desde los roles de cuidado, de conocimiento del cuerpo de la mujer, desde el reconocimiento de las relaciones entre la luna y los ciclos femeninos y el saber ancestral sobre plantas y remedios. Este es, sin duda un saber perseguido y vilipendiado desde el orden racional, pero que tras las estrategias de resistencia cultural han persistido.

Así, aunque el mundo se encuentra en una incertidumbre general sobre la pandemia, el Pueblo Misak con sus Autoridades Indígenas y sus programas, trabajan a diario para resistir al COVID-19 a partir del saber desde el corazón de la tierra.

Referencias:

1El equipo del Taita Luis Felipe Muelas, está conformado por una partera, Mama Agustina Tunubalá; un médico tradicional, Taita Jesús Manuel Fernández; el coordinador del Laboratorio: Taita Floresmiro Calambás y un grupo de colabores y colaboradoras que atienden a las orientaciones desde la sabiduría y el conocimiento desde el corazón de la tierra.

2 Mama Pascuala Cuchillo, partera del Cabildo Ancestral Misak de Piscitau, quien en este momento se encuentra acompañando los procesos de crianza de la primera infancia Misak “Numisak” en los municipios de Piendamó, Morales, Cajibío y Caldono, donde hay población Misak.

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